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Postales de la infancia “La Estación de Rio Záncara”

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Nicolás Ramos Pintado – Periodista
Domingo, 18/09/2016 | Región, Ciudad Real | Portada, Sociedad, Cultura, Opinión | 7 comentarios

Caían del calendario las hojas de 1960. De aquel año recuerdo con cierta claridad mi cumpleaños, lo asocio a aquellos discos dedicados que sonaban en la radio; fue en el “Club de amigos” de La Voz de la Mancha en Socuellamos, en el que alguien de mi familia tuvo la feliz idea de encargar dos radiaciones “…para el niño más guapo, al cumplir cinco añitos, le felicitan…”.

Viviendo en pleno campo lo de ir a la escuela se convertía cada día, en una pequeña aventura.  Como medio de trasporte, compartía con mi hermano, 6 años mayor que yo; barra o sillín, en aquella destartalada bicicleta que el manejaba con gran destreza; hasta que de cuando en cuando, uno de los talones de mis botas, venía a introducirse entre los radios de la “bici”, haciendo que esta volteara hasta que los dos acabábamos maltrechos en suelo, como quijotes descabalgados de su flaca y traicionera montura.

Recorríamos diariamente 6 km. de camino entre ida y vuelta, con algunas dificultades añadidas como aquel tronco de árbol partido por la mitad, que servía de puente al cauce del rio Córcoles, afluente del  Záncara y que mi hermano, cruzaba con extraordinaria pericia, sin necesidad de que tuviéramos que bajarnos de la bicicleta.

La escuela formaba parte del pequeño núcleo urbano de la Estación de Rio Záncara; una enclave ferroviario de la línea Madrid – Alicante, situada en el P.K. 171,6, perteneciente  al  término municipal de Tomelloso, en la provincia de Ciudad Real.

Viene a mi mente aquella estación con su enorme bullicio de gentes subiendo y bajando de los vagones; aquellas majestuosas máquinas de tren que agolpe de silbato se ponían en marcha agitando sus brazos y resoplando vapor, hasta casi perderse en aquella bruma; el trasiego de mercancías y cisternas con intenso olor a uva macerada, que salían de las bodegas para incorporase a transito ferroviario.

Pero está claro que el epicentro de mi recuerdo está en aquella escuela nacional de fábrica simplista, que se ajustaba con rigor a los cánones de la época; clases separadas para niños  y niñas, crucifijo, fotografías y emblemas como marcaba la tradición. Las dos únicas clase, abarcaban a alumnos que iban desde los 5 a los 12 o 13 años de edad, de tal manera que el maestro unificaba criterios en los contenidos ya que tenía que impartir enseñanza a párvulos y a 1º, 2º y 3º grado, en una misma clase. Aún hoy me pregunto cómo era posible que el dictado y la lección sobre los fariseos, sirviera para todos.

El “mago” que hacía posible todo aquello se llamaba Don Eugenio, mi primer maestro, alguien a quien recuerdo con respeto y cariño, aquella figura pulcra y elegante, que me enseñó a resolver los primeros problemas matemáticos, contando garbanzos.

Trascurrido mi primer año de escolarización mi hermano mayor dejó de acudir a la escuela; con 13 años era el momento de ponerse a trabajar en el negocio familiar y a mí me compraron una bicicleta algo más pequeña con la que diariamente recorría  aquellos 6 km. contra viento, lluvia, sol y lo que tocara, incluidos pinchazos en las ruedas y salidas de cadena.

De la estación de Rio Záncara, recuerdo su gran reloj, la estafeta de correos, las pequeñas  tiendas en las que te vendían desde la goma de borrar y el lápiz, hasta sardinas saldas, y aquella bomba de agua que a los chavales tanto nos gustaba manipular, hasta que de ella manaba un vivificante caudal que calmaba la sed provocada por nuestras infantiles aventuras.

Las tres calles colindantes a la estación, estaban asfaltadas con la carbonilla  de los trenes; lo que le daba un aspecto muy singular y aquel olor característico a carbón quemado que lo impregnaba todo y que quedó marcado in mis papilas olfativas, como parte de una infancia sencilla y feliz; llena de sabores, olores, imágenes y sonidos inolvidables y la piel marcada por el sol y el viento de La Mancha.

 

Comentarios

Hola mi padre y sus hermanos

Hola mi padre y sus hermanos se criaron en río zancara, en la casa del pino, y trabajaban en la casa del francés.
Mi padre se llama Jose Vicente sus hermanos eran Paco, Daniel, María, Arcension y Modesto. Mi abuelo era Daniel Morales.
Me gustaría contactar con alguien de allí que pueda conocer a mi familia mi correo jmoreus@gmail.com

Tengo pendiente una visita

Tengo pendiente una visita allí. Mi abuelo fue alcalde pedáneo de allí e inauguró esa escuela, fue factor de la compañía ferroviaria era de Manzanares y acabó en Alicante y después en Cartagena de donde somos nosotros. Me ha removido este artículo.

Yo nací en ese pueblecito

Yo nací en ese pueblecito allá por años 60, tierras que me vieron crecer y que pronto debimos abandonar ya que la fuente de nuestro sustento, la Bodega de Amoros, dejó de hacerlo. Marche a la edad de 4 años y son muy pocos los recuerdos que de allí tengo, imágenes fugaces que me y sentimientos que retornan a mi mas tierna infancia y a mis primeros pasos por sus calles. Aun persiste la añoranza de esos años y las raíces que allí se enclavaron. Mi abuelo era el Jefe de la estación (D. Teodoro Cantero, una maravillosa persona) y mi padre Francisco Navarro que allí conoció a la que después fue su futura esposa (Conchi) y en su iglesia se desposaron... Así arranca mi historia marcada por esos primeros años, reminiscencias que aun perviven en mi memoria, y que mi reciente visita a Rio Zancara han hecho que revivan y que en mi habitaran eternamente

Buenos dias , mi nombre es

Buenos dias , mi nombre es Montse y estoy haciendo un proyecto sobre la Pedania de Zancara , me gustaria saber si usted me podria hablar un poco de la historia de alli.
mi correo es pesalcadisla@gmail.com
un saludo

Mi madre, Isabel Gómez, con

Mi madre, Isabel Gómez, con casi 92 años ahora, vivió allí siendo adolescente durante los años 40 con su hermana mayor, Nieves, recién casada con Manuel García Tristán, quien trabajaba en la Estación. Según me cuenta fuimos varias veces durante los años 60, siendo yo un niño. Me habla con mucha emoción de los años que pasó alli, e incluso recuerda algunos de los nombres que se mencionan en estos comentarios.
Si alguien quiere ponerse en contacto conmigo, me llamo Fernando Monge, tengo 63 años, y éste es mi correo: mongef@inta.es

Mi familia tiene especial

Mi familia tiene especial cariño a Río Zancara mi abuelo Pedro Hernández Domenéch y Guadalupe Belando López villeneros se trasladarón a esa pedanía en 1925 mi abuelo era técnico en alcoholes y trabajó en la fábrica de Amoros, familia muy amiga de ellos, hasta que cerró, fue alcalde pedaneo de Estación Río Zancara. Mi madre y mis tíos se criaron alli. Los recuerdos de Río Zancara, Socuellamos, Pedro Muñóz, los amigos, las bicicletas, los trenes, los baños en el Río, las fiestas fueron la infancia feliz de mi madre. Incluso la guerra la pasaron alli. Tengo muchas fotos de aquellos tiempos. La casa de mis abuelos medio derruida todavía existe. Siempre que viajamos hacia el norte si podemos entramos a Estación Rio Zancara, es una parte muy importante en nuestras vidas, la llevamos en el corazón, nos la traslado mi madre, somos Alicantinos con medio corazón por sus recuerdos en Estación Río Zancara.

Cuántos recuerdos an vuelto a

Cuántos recuerdos an vuelto a mi cabeza al leer te yo viví en la cubeta gracias por devolverme a mi niñez

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