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    David García
    Historiador y Bloguero

Hipocresía

La verdad que no sé por qué decidí ir al psicólogo hace un tiempo si luego me daba reparo asistir a la cita

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Objetivo CLM - David García Huertas
Lunes, 09/03/2015 | Nacional | Portada, Opinión

La verdad que no sé por qué decidí ir al psicólogo hace un tiempo si luego me daba reparo asistir a la cita. Siempre estuve retrasando la cita, llevaba así varios meses y en este caso la psicóloga  ya me había dado un ultimátum, o voy o no me da más citas. Vaya manía que tiene la gente con dar ultimátum.

 La primera sesión no comienza con buen pie, me cabreo por su ultimátum, que se le sumaba al que me había dado mi novia, decía que no soportaba más mis infidelidades, pero en el transcurso de la cita vamos mejorando, yo me suelto y hablo con más confianza de obsesión y la psicóloga me va tratando mejor y más amablemente. Cuando voy contando mis intimidades de pareja noto que empieza a sudar, a sentirse incómoda, ella bebe agua, mucha agua, e incluso mis nervios del principio pasan a ella. Al finalizar mi hora, sale la doctora y expulsa al que estaba esperando, la razón, no la sabía pero cuando vi que se desnudaba presentí que la promesa que le hice a mi novia de no serle infiel más no la iba a cumplir y acabamos haciendo deporte como Dios nos trajo al mundo.

La verdad que ahora voy sin vergüenza a mi cita semanal que ahora dura dos horas, primero charla y cuando la calefacción sube bajamos al infierno del pecado. Mi novia está contenta, ahora la trato mejor, le regalo menos,  pero más cantidad en las fechas claves como San Valentín, aniversario, cumpleaños….

Es cierto que ella está más contenta, yo soy más feliz, porque tengo coartada en mis infidelidades. Paso de ir un día a la semana a consulta a ir dos días  como me lo ha prescrito mi doctora y como buen impaciente asisto cuatro horas semanales a consulta con mi psicóloga. Yo no me podía creer lo que me estaba pasando llevaba meses siendo infiel y no me habían pillado como de costumbre. Sigo con mi doble vida, iba al médico a curar mi enfermedad y lejos de darme el antídoto me alimentaba la necesidad y el aumento de mi enfermedad.

Con el paso de los meses llegan fechas especiales primero navidad, a mi pareja oficial le hago regalos lujosos y pomposos, a mi médica le regalo doble ración, ya no hablamos ni la primera hora voy a lo que voy,  en reyes más de lo mismo. Llega febrero y con ello San Valentín, este año cae en miércoles, justo cuando voy al psicólogo, pasamos de las dos horas y subimos una, tres horas de lujuria, incluso yo, creo que ya es excesivo y creo que le he contagiado mi obsesión sexual. Con mi pareja decido celebrarlo el siguiente sábado, con una cena romántico en el mejor hotel de mi ciudad, cubiertos a 140€ cada uno, una tablet, un  ramo de rosas rojas de muchos euros y un viaje a Paris. Unos dos mil euros me dejé aquella noche y ella tan feliz, ignorando que al pasar al restaurante rozaba en el techo de éste.

Llegamos a la mesa reservada y que casualidad allí estaba mi doctora y su marido, nos miramos con cara de deseo pero sabíamos que hoy NO, presentamos a nuestras parejas como si nada, reímos y bebimos cava, brindamos por nosotros y miré a mi médica, guiñándole un ojo. Se rió y le dijo a mi chica cuídalo que parece feliz pero le cuesta sobrellevar su obsesión, debería venir tres días a la semana.  Mi chica ignorante de la situación accede y yo por supuesto que también. Y así pasaron los años  e incluso me casé con mi novia, pero nunca dejé de ir al psicólogo, me decían loco pero yo disfrutaba.

Está claro que no actué bien, y que habrá quien no lo entienda, pero hoy en día es cómo funciona la sociedad, un materialismo pomposo en los días claves, una buena fachada y todo perdonado. Pocos miran en el interior o el gesto del día a día, hace casi un mes del día de los enamorados y ya nadie regala, ya no interesa, ya no se puede presumir de regalos, de cena romántica… tras un 14 de febrero, lujoso, lujurioso y cateto, llegan los día de oscuridad, cuernos y broncas por cualquier tontería.

Regalar un corazón puro no se hace un día sino a lo largo de una vida y cuando los sentimientos se rigen por fechas y por el materialismo consumista, se olvida lo bonito que son las sorpresas, el respeto y la honestidad.

Tuyas son las conclusiones, tus gestos delatarán tu forma de ser, o un hipócrita que se rige por los superficial o un crítico que te riges por el fondo. 

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